Este deportivo japonés tiene en su ADN el código genético de verdaderos deportivos japoneses. Su historia comienza con el Datsun 240Z y culmina con un Nissan 370Z Nismo de más de 340 caballos de potencia. Es un coche especial, y no solo por ser objeto de deseo de miles de jóvenes imberbes, entre los que me incluyo, cuando protagonizaba juegos como “Need For Speed” o películas como “A todo gas”. A prueba el Nissan 350Z es un coche “casi” único.
No hay muchos como él. Motor atmosférico, biplaza y precio ajustado. Vale, no cualquiera puede afrontar los más de 30.000 euros que vale un Nissan 370Z nuevo, pero sí ponemos en valor su potencia y la comparamos con la suma de dinero que hay que poner encima de la mesa por él, la cosa cambia. Se trata de la mejor relación precio/potencia que podemos encontrar en el mercado. Y ese asunto no puede pasar inadvertido.
El Nissan 350Z nació los primeros años de la década del 2000 y se mantuvo hasta la llegada de su hermano el Nissan 370Z, un coche que por cierto espera remplazo con el próximo Nissan 400Z. El 350Z recurría al motor que Infiniti de 3.5 litros atmosférico en arquitectura V6, un motor potente que arrancaba en poco menos de 300 CV en un primer momento, pasó por los 301 CV como la unidad a probar y llegó a los 313 caballos de potencia en su última actualización.

Su aceleración no es brutal pero es bastante decente. Sobre todo teniendo en cuenta que el V6 pesa y deja en la báscula un coche de 1.600 kg. Sus 5,9 segundos en la prueba del 0-100 km/h son suficiente para enmarcarlo en números de deportivo, aunque en marcha las sensaciones sean las que sean. A priori, un tracción trasera, biplaza, con más de 300 caballos de potencia, es un coche deportivo.
Y lo es por su diseño, lo es por su configuración y también por su motor. Sí, su motor no nos regala una respuesta explosiva, no es un bloque sobrealimentado. A 3.000 vueltas este coche actúa como actuaría cualquier coche “no prestacional”. Es arriba, por encima de las 5.000 vueltas cuando este coche se siente cómodo, empuja y te demuestra lo que vale. Hay que conocerlo, hay que entablar conversación con él. No va a dártelo todo el primer día que te subes en él.

Todo ello es el Nissan 350Z, un coche con personalidad, un coche especial. Su corazón late con potencia pero no empuja tu cuerpo contra el asiento. En realidad, son otras sensaciones las que llevan tu cuerpo a una atmósfera deportiva. Su sonido, su puesto de conducción. La dirección es otro lado que tienes que conocer. No es fácil coger buen feeling con ella nada más enlazar un par de curvas, hay que hacer kilómetros.
Por último, y no menos importante, está su poder de diversión. Para que el Nissan 350Z se ponga nervioso y saque a bailar la zaga hace falta más que aceleración y valentía. Con unos neumáticos de medidas 275 en el tren trasero y un comportamiento bastante neutro hay que llevarlo al límite para que saque su lado gamberro. Un Toyota GT86, con 100 CV menos, es más fácil de sacar a bailar y de llevar los pasos de baile. Aunque el otro japonés es, simplemente, un coche totalmente diferente.
Los precios del Nissan 350Z han subido de manera notable los últimos años. Hace tiempo podías llevarte a casa una unidad por poco más de 10.000 euros con pocos kilómetros. Ahora hacen falta 5.000 euros más como poco. Si los tienes es una gran opción si buscas un tracción trasera deportivo. No es un coche radical, pero tampoco quiere serlo.




