El eléctrico Mercedes EQC que presentaba la marca de la estrella hace unos meses llega con fuerza al segmento. Y es que estamos ante ¡el primer eléctrico de Mercedes!. Sí, vale, de acuerdo. La marca hizo algunas cosas eléctricas con el Mercedes SLS. También con Smart. Pero esta es su primer salto con confianza, un primer golpe que nos llega en formato SUV. Cómo no…
Nosotros lo pudimos probar, gracias a Mercedes Automoción del Oeste, en un contacto breve pero suficiente para poder pisar a FONDO el acelerador y sentir en el cuerpo como golpean 400 caballos de potencia de manera instantánea. Lo cierto es que parece que vayas a despegar, que tus ojos chocan con la cuenca del ojo como un salvapantallas de esos que teníamos en los Windows 98. La tecnología ha avanzado en los ordenadores… ¡y en los coches!

Aunque a primera vista no parece que estemos subidos en un coche eléctrico, tampoco lo parece si lo miramos desde fuera. Y es que la marca no ha arriesgado con su diseño, una decisión que agradezco por otro lado. Si es interesante como han integrado el grupo óptico en su inexistente “parrilla” y los ópticos traseros unidos por una franja, un recurso que utilizan gran parte de los fabricantes últimamente.
Y como decimos, tampoco lo parece en el interior, un habitáculo de calidad pero similar al de los CLS, Clase E o Clase S de nueva factura. La clásica doble pantalla del sistema MBUX es protagonista, siendo de más de 12 pulgadas y de control táctil en el caso de la que está instalada en la consola central. Estamos ante uno de los sistemas multimedia mejor acabados del mercado, una tecnología con un control por voz mejorado. Pero, eso sí, es exactamente igual que en otro Mercedes de la gama.

Si tenemos que destacar los detalles que hacen única esta versión del Mercedes EQC Edition 1886, una edición limitada de lanzamiento que homenajea al primer automóvil. Detalles exteriores con emblemas exclusivos, retrovisores en negro y en el interior piezas en color cobre imitando a la bobina de cobre.
Para que te hagas una idea, bajo la piel de este eléctrico con aspecto de otro SUV más de Mercedes habitan dos motores eléctricos, uno en cada eje. Con ello consiguen que nos empuje una tracción total, la conocida 4Matic. Eso sí, en situaciones normales solo trabajará el motor delantero empujando este eje. Será en situaciones peliagudas o contundentes aceleraciones cuando se pongan a trabajar los dos. Un funcionamiento que puedes revisar en su pantalla central.

Estos motores trabajan en conjunto para producir 300 kW de energía, todo gracias a una batería de unos 93 kWh. Con ella la marca afirma que tendremos unos 416 km de autonomía firmada por las reglas WLTP, aunque en condiciones normales andaremos por 350 km. Una autonomía que nos limita a usos en ciudad dada la falta de una infraestructura completa y las largas distancias en comunidades como Extremadura. Eso sí, si trabajas en una gran ciudad y vives en una ciudad dormitorio puede ser una gran opción.
Los 300 kW, o 400 CV, te impulsan de 0-100 km/h en 5,1 segundos. La sensación es contundente, créeme. Y es que sus 760 Nm de par son instantáneos y te pegan al asiento con tanta fuerza que olvidarás ese gran deportivo al que te subiste y te despeinó. La sensación de impulso y la falta de sonido de motor también contribuyen a darle emoción al asunto. Un coche al que le podemos pedir una reducción más potente gracias a las levas, las cuales modificaran la frenada regenerativa haciendo de freno motor cuando sueltes el acelerador.

Y estas sensaciones… ¿cuánto valen? El eléctrico Mercedes EQC parte en un precio de 77.425 euros, aunque a poco que montes algunos extras se acercará peligrosamente a los 100.000 euros. Eso sí, el equipamiento de serie es muy bueno y sus rivales andan por la misma cuota.



