Este BMW M2 Competition M Performance es especial más allá de lo que significa y enseña este coche. Es el tercer BMW M2 que compra su propietario, un auténtico petrolhead y todo un apasionado de la marca. Compró en primer M2 que lanzó la marca, el de 370 CV, y posteriormente se agenció un M2 Competition en color blanco. Poco después ha conseguido tener en su garaje su M2 perfecto, una unidad en gris Hockenheim con piezas exclusivas M Performance.
Y es que el catálogo M Performance está colmado de «chucherías» para todos los que amamos este mundo. La fibra de carbono es protagonista de este catálogo, un equipamiento en el que destacamos el spoiler delantero, las taloneras o el volante, todo ello montado en este especial M2. Hablamos de un coche que ha rescatado la deportividad más pura de BMW, aquella que perdió en antaño y que tiene al M3 E30 como máximo exponente.
Todo aquel que ame la deportividad ama al BMW M2. Y es que no se trata de gustos, de admiración por una marca o de cualquier otra cosa que trascienda más allá de la objetividad cuando analizamos un coche. El BMW M2 Competition es un coche creado para la diversión más pura. Tracción trasera, 410 caballos de potencia extraídos de un bloque de 3.0 litros y seis cilindros biturbo y, en esta unidad, cambio manual. Sí, ¡cambio manual!

M no se desprende del cambio manual, y nosotros no queremos que lo haga. No al menos para las versiones más puristas, más especiales y deportivas. Ni el BMW M2 CS, el rey de la gama con 450 CV, se desprende de él. Y el propietario de este M2 M Performance ha querido que su unidad lleve caja de cambios manual de seis velocidades. Con ella consigue hacer el 0-100 km/ en unos 4,4 segundos, tiempo suficiente para hacerte que sientas una aceleración bruta en tus carnes.
Acelerar a fondo con este BMW M2 Competition M Performance es una experiencia, más lo es cuando sientes que la zaga quiere marcharse de la trazada. Aunque, al igual que todos los M2 y los M235i y M240i, la trasera no te juega malas pasadas. No he podido disfrutar de él todo lo que hubiera querido, pero es la segunda vez que me pongo a los mandos y sigo pensando lo mismo: el hijo ha conseguido ponerse en el mismo lugar que el padre, al menos en lo que a diversión se refiere. El M4 es brutal, pero es que el M2 cuenta con unas reservas de diversión inacabables.
Y por si fuera poco, el volante M Performance que monta esta unidad agiliza la subida de revoluciones en tu corazón, y marca las mismas del motor. También refleja otros datos importantes, como la temperatura del motor, del aceite o el tiempo por vuelta. Es sin duda un accesorio caro, unos 2.000 euros, pero es el más exclusivo de la gama M Performance.
Redacción – Quique León @quiqueleon4
06/07/20













