Prueba BMW M235i Coupé, ¡326 CV explosivos!

Ponemos a prueba el BMW M235i Coupé y sus 326 caballos de potencia que anuncian unas contundentes sensaciones cada vez que pisamos el acelerador. Se trata de un coche que cuenta con el ADN de M pero no resulta ser un M puro. En este caso hablamos de un M performance que registra unos valores de deportividad que pocos otros coches nos pueden regalar. ¡Vamos a ello!

La prueba del BMW M235i Coupé es especial por muchas razones. La primera de ellas nos llega por su formato, la de un Coupé puro de dos puertas y pequeños voladizos. La segunda la encontramos por su naturaleza de tracción trasera que nos deja en un interesante lugar en esto de divertirse al volante. Y la tercera la encontramos en el hecho de ser un coche de los que quedan muy pocos, de esos que recuerdan a los fantásticos BMW 2002 Turbo o M3 E30.

A primera vista nos encontramos con un BMW Serie 2 Coupé F22 con carrocería vestida por el paquete M. No nos encontramos con grandes pasos de ruedas o músculos a lo BMW M2 F87, siendo este cuerpo más tímido en deportividad o agresividad en lo que a imagen se refiere. De serie se diferencia del resto de versiones en pocos detalles como la doble salida de escape, las llantas de 18 pulgadas o las pinzas de freno M. El interior tampoco exhibe demasiada deportividad, con la nomenclatura M235i en algunos rincones del habitáculo y poco más.

Y es que este coche parece deportivo, pero es más de lo que parece, al menos por especificaciones. Cuenta con el potente motor N55 sobrealimentado de 326 caballos de potencia. Sí, es exactamente el mismo motor que monta el primer BMW M2 de 370 CV. Sustituyó al N54 biturbo que montó el BMW 335i y que desarrollaba 306 caballos de potencia con una patada BRUTAL.

Con esta motorización el BMW M235i Coupé acelera de 0-100 km/h en 5 segundos con cambio manual y en 4,8 segundos con cambio ZF de 8 velocidades, cambio que monta nuestra unidad de pruebas. El BMW M2 de 370 CV completa el 0-100 km/h en 4,5 segundos con cambios manual y en 4,3 segundos con cambios DKG. Para no ser un M puro, está cerca, ¿verdad?

Como os decía, el BMW M235i Coupé no impresiona por su exterior en lo que a deportividad se refiere, pero con algunos cambios su carácter comienza a cambiar. En esta unidad destaca el alerón trasero de forma irregular que “engorda” su trasera y queda genial con la doble salida de escape. En el frontal vemos los riñones clásicos de BMW en color negro, huyendo de los cromados que aportan más elegancia en este caso. En donde no esconde su lado elegante es el interior, donde encontramos asientos de cuero en tono claro. Estas butacas agarran bien, y convencen en el Serie 2. Pero para un M2 son todo lo contrario a radicales.

Botón Start y la fiesta queda inaugurada. Los 326 caballos de potencia comienzan a resoplar, y lo hacen con fuerza gracias a retoques en el escape que ha completado el propietario. De serie su sonido es poco excitante, un bramido que ahora sí resulta apetecible. Engranamos marcha y comenzamos a recorrer algunos kilómetros. Su potencia está bien contenida, un coche que podríamos usar a diario por su tacto cómodo y su sutileza al rodar. Es hora de poner el modo Sport+, ¿verdad?

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Divisamos nuestra carretera de montaña favorita y buscamos la botonera de los modos de conducción. En este caso encontramos hasta cuatro: Eco, Comfort, Sport y Sport+, siendo este último el más radical por la desactivación parcial del control de tracción. Nuestro elegido es este último, y como auténticos guerreros vikingos nos lanzamos a la batalla.

Dejar caer el pie derecho con contundencia nos deja una explosión de potencia en el corazón. Este músculo que nos da vida late con fuerza y no para hasta un régimen alto. El turbo sopla desde temprano y nos pega al asiento como si estuviéramos amarrados por una camisa de fuerza. Las sensaciones son contundentes en un coche que busca hacerte sonreír.

Es fácil llevarlo rápido. La zaga no es brusca en sus reacciones a golpe de gas. Eso sí, no recomiendo desactivar por completo la electrónica sin tener nociones básicas de conducción en coches de propulsión. Este coche es noble, te ayuda a pasarlo bien, pero no subestimes el poder de sus 326 caballos de potencia.

Pese a todo ello, las correcciones son fáciles jugando con su volante. La dirección no es precisamente directa, no al menos en los primeros grados. Debes de enlazar varias curvas para coger el tacto con ella, pues no es tan comunicativa como buscamos. Esto, junto a su precio, son los “peros” más grandes del conjunto, pues debemos de pagar un alto precio por esta explosión de diversión.

Redacción – Quique León @quiqueleon4

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