La prueba del Tesla Model S 85 fue quizás como todas las pruebas que tienen como protagonista al Tesla Model S. Este coche ha sabido posicionarse dentro del mercado de los eléctricos como una de las grandes alternativas por autonomía y tecnología. Aunque claro, su precio no es nada apto.
Su condición de gran berlina, con prácticamente cinco metros de longitud. Sus motores eléctricos, de elevada potencia. Y sus baterías, de elevada autonomía. Hacen de este producto un coche muy interesante pero a la vez poco accesible. Actualmente hay una solución, y su nombre de llama Tesla Model 3. Aunque el padre… es el padre.
En este caso probamos en JC Sportcars la versión 85, una alternativa de más de 400 caballos de potencia con una autonomía teórica de más de 500 km. En la práctica, según propietario, pues nosotros en esta prueba no tuvimos tanto tiempo como para sacar conclusiones, nos quedaremos en entre 400 y 450 kilómetros de recorrido.

Su estética es atractiva. Por supuesto, no contamos con grandes entradas de aire para refrigerar el motor, pues no contamos con una mecánica que necesita de tal acción. Tampoco encontramos salidas de escape en su zaga, una trasera bien rematada con los pilotos unidos por un cromado y con un toque realmente elegante. Estamos ante una berlina que llama la atención, y no solo por emitir cero ruidos.
En el interior el protagonista indiscutible es la pantalla con la que podemos controlar prácticamente todas las funciones del modelo. Se trata de un equipo de más de 17 pulgadas que aglutina todas las funciones, pues contamos con únicamente dos botones para gestionar el resto de acciones. Incluso prescinde de botón de encendido, pidiendo un código si así lo desea el propietario para encender el conjunto.
El espacio es otra de sus virtudes. Al no contar con un túnel de transmisión sobra espacio tanto en las plazas delanteras como en las traseras. Y es que en este modelo un tercer ocupante, ocupando el asiento central, podrá viajar más cómodo que en una berlina clásica, pudiendo colocar los pies sin tener que esquivar un incómodo túnel de transmisión. En el maletero ocurre algo similar, pues contamos con hasta dos espacios en este apartado, bajo el capó delantero y accionando el portón trasero.
En marcha la berlina de Tesla es muy confortable. Lo es por rodadura, por capacidades y por insonorización. Aquí no hay ruidos, únicamente los que hacen las ruedas cuando pasan de una velocidad estimada de 30 km/h. Y es que, a la hora de viajar, este es un gran punto a favor.
Prueba Tesla Model S 85, autonomía
Pero en un coche eléctrico la palabra viajar no siempre es aceptada. La autonomía juega en nuestra contra, debiendo buscar lugares para poder cargar nuestro coche y esperar el tiempo necesario. En este caso, según nos contaba el propietario, solo necesitamos organización, pues la red Tesla cuenta con un supercargador cada 200 km., suficientes para cargar nuestro coche unos 200 km. de autonomía en unos 20 o 30 minutos.

Aquí nos encontramos con sentimientos encontrados, pues por un lado las paradas cada dos horas son necesarias, pero por otro no siempre tardamos 30 minutos en hacer una de ellas. Con un motor de combustión bastará con llenar el depósito en cinco minutos para contar de nuevo con toda la autonomía disponible. En este caso, no es tan fácil.
Lo que sí es fácil es adelantar. El par y los CV salen disparados de manera instantánea cuando pisamos el acelerador. Más de 400 CV catapultados a la vez que nos han dejado pegados al asiento como podéis ver en el vídeo que tenéis más arriba. Sin duda, toda una experiencia.
Redacción – Quique León @quiqueleon4
13/10/20



