Prueba BMW Z3 Roadster

Prueba BMW Z3 Roadster

Ponemos a prueba al BMW Z3 Roadster, pero un BMW Z3 muy especial. Y es que la unidad del modelo alemán que tenéis en imagen llega tras unas semanas de intenso análisis del mercado de segunda mano. Un coche que estuvimos buscando incansables durante esos días en los que muchos modelos se nos pasaron por la cabeza y en los que completamos un viaje de más de 700 km. para recogerlo.

La historia sobre su búsqueda y su recogida os la hemos contado íntegra en el vídeo que tenéis más arriba, por lo que en estas líneas nos centraremos en la prueba del BMW Z3 que nos hemos traído a casa y que desde entonces duerme con nosotros. Se trata de la versión 1.9 con motor de 118 caballos de potencia y 180 Nm de par. Un bloque de cuatro cilindros que evolucionó con el restyling del deportivo.

Prueba BMW Z3 Roadster

Y como ya sabéis, se trata de un coche hecho por y para disfrutar de la carretera, ya sea por el mero hecho de ser un Roadster por su configuración, con motor delantero, tracción trasera y solo dos asientos disponibles. Este biplaza no llega a los 1.300 kg. de peso y supera por poco el 1,2 metros de altura. Tiene un largo capó que define su silueta, una estética que se inspiró en el BMW 507 Roadster y que salió de las manos de Nagashima.

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Su diseño recuerda al modelo por detalles tan importantes como las branquias que vemos en su perfil, justo por detrás del paso de rueda delantero. El capó y la estética de la zaga también lo hacen, siempre teniendo en cuenta que el BMW 507 nació en los años cincuenta y este modelo en los años noventa.

Prueba BMW Z3 Roadster

Pero centrándonos en la conducción, y comenzando por su motor, no podemos esperar de él sensaciones contundentes de aceleración, pues se trata de un bloque atmosférico de poca potencia. Pese a ello, no nos hace falta más potencia para poder disfrutar de él, viajar con relativa comodidad y rodar con él a diario. Por supuesto, para aprovechar plenamente su naturaleza de tracción trasera la potencia siempre es bienvenida, pero las motorizaciones de seis cilindros aumentan su peso y su mantenimiento.

Cabe destacar el gran aplomo con el que cuenta a velocidades altas. En autovía este modelo se comporta, teniendo en cuenta sus más de 20 años, con un aplomo inusual en un descapotable. Ayuda su centro de gravedad, pero recordemos que su batalla es corta y su ancho de vías no es tan alargado como el de una berlina.

Pero es en carreteras reviradas cuando se disfruta de este coche. Su caja de cambios manual de cinco relaciones favorece el poder exprimir el propulsor, con sus recorridos cortos y su tacto deportivo. Es muy ligero y fácil de llevar, tanto que se te olvida en ocasiones que “solo” cuenta con 120 caballos de potencia. Un Roadster puro que fue todo un éxito en su tiempo y que tantos años después sigue encandilando a los amantes de los descapotables.

 

 

Redacción – Quique León @quiqueleon4

26/11/20

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