¿Cuál fue el primer coche con turbo? Hay mucho debate detrás de esta pregunta. ¿El BMW 2002 Turbo? Quizás, ¿el Saab 99 Turbo? A pesar de que sean pioneros en la utilización de turbo en coches de serie no fueron los primeros. Para encontrar el primero que montó este tipo de sistemas tenemos que cruzar el charco y viajar hasta Michigan, donde se situaba la sede de la extinta Oldsmobile. Marca que vendió el Oldsmobile Cutlass JetFire, el primer coche con turbo.
El primer coche con turbo llegaba en los años sesenta, en 1962. Los ingenieros de la marca americana, propiedad de General Motors, eligieron el motor V8 de 3.5 litros que utilizaba uno de los modelos de la marca, el F85 Cutlass, para montar esta nueva tecnología. Buscaban aumentar la potencia de esta mecánica, creando para ello la variante JetFire que haría del Cutlass el primer coche en montar sobrealimentación por turbo.

Y este modelo no era precisamente un coche puramente deportivo. Se trataba de una especia de «muscle car», es decir, un coche de aspecto imponente, gran motor y generosas dimensiones. No era un Pontiac GTO pero lo parecía, un coche que con ayuda de turbo conseguía pasar de los 155 CV iniciales hasta los 215 caballos de potencia. Y todo por solo 300 euros, lo que costaba montar el kit turbo para el V8.
Pero entonces no estuvo acompañado del éxito que tiene hoy en día. Los trabajos de montaje del turbo eran costosos y la fiabilidad no acompañaba a los motores que lo llevaban. Unos 4.000 fueron fabricados, sobreviviendo a nuestros días muy pocas unidades. Pese a todo, este Oldsmobile sentó las bases de los coches con turbo, un primer vistazo a esta tecnología que más tarde con los BMW 2002 Turbo y Saab 99 Turbo conocimos en nuestro continente.
Redacción – Quique León @quiqueleon4
26/06/20



