Prueba Seat 850 Spider

Prueba Seat 850 Spider

En la prueba del Seat 850 Spider descubrimos un coche más único aún de lo que esperábamos. Y es que, sabíamos que era un coche de tirada limitada. Sabíamos también que era el único descapotable con firma Seat. Y, también sabíamos, que había sido y es objeto de deseo. Pero lo que desconocíamos era que la unidad que íbamos a probar era la número dos, ¡la chasis número dos! ¡Menudo privilegio!

A finales de los años sesenta nacía este modelo. Derivaba del Fiat 850 Spider, utilizando la misma configuración y el mismo diseño con firma Bertone. Se basaba en la versión Sport del mismo modelo, un 850 que se colocaba un paso por delante del conocidísimo Seat 600, el que sentó las bases de una nueva sociedad española en términos de movilidad.

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Prueba Seat 850 Spider

Centrándonos en la unidad que hemos probado, nuestra sorpresa llegó al descubrir que se trataba de la unidad número dos construida. Su historia comenzó los primeros años de producción, momento en el que fue enviada a Córdoba. No se vendió entonces, no tuvo suerte, y fue enviada devuelta a Madrid. Allí la compró su primer dueño, que por problemas de espacio la vendería unos veinte años después. Con ello, llegaría a las manos de su propietario actual, el mismo que nos cede su espectacular joya.

Prueba Seat 850 Spider

Es difícil encontrar un Seat 850 Spider en este estado, pero más aún encontrar la segunda unidad producida. Un coche que luce ese color anaranjado que tan bien le sienta y en donde descubrimos detalles curiosos. El retrovisor montado en capó, la doble salida de escape a la izquierda, el remate de los ópticos o el volante de dos aspas agujereadas.

Su configuración es bastante deportiva. Dos plazas, tracción trasera y motor montado en el eje posterior. Su corazón no es nada extraordinario hoy en día, pero con su bajo peso de solo 730 kg. sus 52 caballos de potencia se convierten en otra cosa. Su bloque es de cuatro cilindros y 903 cc., motor atmosférico que tiene un sonido realmente bonito.

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En marcha el Seat 850 Spider se comporta más ligero de lo imaginado. La carretera y tu estáis totalmente conectados, ya sea por su baja altura, su reducido peso o su falta total de ayudas o asistencias a la conducción. Este tipo de coches te enseñan a conducir, o al menos a hacerlo de verdad. Y es que cuando empiezas a ir rápido con él la cosa se pone interesante.

Prueba Seat 850 Spider

Puedes hacerlo, realmente puedes ir rápido con él. Una vez superado los 70 km/h la dirección comienza a ser más manejable, con incluso un tacto directo para la época. Entras en cada curva con confianza, con bastante sencillez. El problema es frenar el conjunto, y es que a pesar de contar con frenos de disco delanteros detener el vehículo no es tarea fácil.

En cuanto a las capacidades de su motor, por supuesto no va a dejarte pegado al asiento pero si confías en él te responderá. Debemos buscarlo en la zona alta del cuentarrevoluciones y exprimirlo con sus cuatro velocidades, una caja de cambios de recorridos largos y difícil de gobernar pero que te encantará por teletransportarte hace cinco décadas.

 

 

Redacción – Quique León @quiqueleon4

16/12/20