Alfa Romeo es una de las marcas con más tradición. Su emblema, como ocurre en la mayoría de marcas, guarda igualmente una larga historia. Para muchos es el emblema más bonito de todos los que hayan sido creados y hagan referencia a una marca de coches, una compañía que siempre se ha caracterizado por eso precisamente, dejar al público boquiabierto. ¿Qué significa el logo de Alfa Romeo?
No te pierdas: ¿Qué significan las siglas LP de Lamborghini?
El logo de Alfa Romeo cuenta con dos elementos principales: el “biscione” y la bandera de Milán. Aunque también guarda historia en su propio nombre. Tras ser fundada en Milán en 1910 con nombre de Anonima Lombarda Fabbrica Automobili, ALFA, fue vendida por problemas financieros. Lo hizo tras terminar la Primer Guerra Mundial, la conocida entonces como “Gran Guerra”, convirtiéndose en nuevo dueño Nicola Romeo. Este tomo su apellido para acompañar el nombre de la marca, conociéndola desde entonces como Alfa Romeo.

Pero volvamos a los dos elementos que enseña su logo. La bandera de Milán luce con una cruz roja sobre fondo blanco, haciendo referencia a la ciudad que vio nacer a la marca. Años después, Alfa Romeo trasladaría su sede a Turín, donde está Fiat. Junto a la bandera, el “biscione”, la serpiente gigante que se encuentra devorando una figura humana. Esta imagen forma parte de la mitología de la ciudad italiana y luce en el escudo de armas de la familia Visconti, una de las familias más importantes de la ciudad desde hace siglos.
No te pierdas: ¡Cumplimos un año! Resumen de los mejores momentos
¿Y el trébol de cuatro hojas?
El trébol de cuatro hojas acompaña a los Alfa Romeo más deportivos desde pocos después de su fundación. En las anteriores líneas hemos descubierto qué significa el logo de Alfa Romeo pero, ¿y el trébol de cuatro hojas? Su origen tiene que ver con la suerte, y también con la desgracia. Uno de sus pilotos más famosos, Ugo Sivocci, no conseguía la victoria pese a sus grandes cualidades. Por fin, en 1923, conseguía el título, y lo hacía con un coche decorado con un trébol de cuatro hojas dibujado en el fondo de un triángulo blanco.

Este detalle le diferenciaba del resto de pilotos de la escudería. Sivocci pilotaba el único coche que portaba el trébol. Hasta el Gran Premio de Monza de 1923, carrera en la que no llevaba dibujado el famoso trébol. El piloto sufría un accidente fatal que terminaba con su vida. Una cruel casualidad que motivó a la marca a rendir tributo desde entonces enseñando en sus coches, los más prestacional, el Quadrifoglio Verde.



