El Seat León Cupra ha sido, desde el momento de su nacimiento, toda una referencia en el mundo de los “hot hatch”. Desde su primera generación, un coche con más de 200 CV, el alma de los mejores compactos deportivos recorría su cuerpo, y el conductor lo notaba. Nosotros no habíamos podido disfrutar de esa sensación, hasta ahora. Con la prueba del Seat León Cupra nos subimos por primera vez en un León Cupra. Y la experiencia ha sido especial, ¡y tanto que sí!
Y es que el protagonista de nuestra prueba es un Seat León Cupra mk3, la versión 290 CV que llegaba tras la renovación de la gama para adaptarse a la nueva normativa. Como sabéis, este modelo llegaba hasta los 300 CV, 310 CV en la versión R, pero tuvo que bajar a los 290 CV para hacer frente a la normativa anticontaminación. Con todo ello, hablamos de un 0-100 km/h en 6 segundos, unos 0,2 segundos más lento que el Honda Civic Type R.
Pero no nos metamos en números antes de analizar su estética, una imagen que en esta unidad pone toda la carne en el asador para enamorarte. El tono rojo de su carrocería se envuelve con el negro de los retrovisores, el techo solar y otros detalles, todo para dejar un conjunto muy apetecible. Las llantas, de 19 pulgadas y cinco aspas, se lucen en negro y cromo, siendo las más bonitos que hemos visto montadas en el modelo.

Pero si nos ha gustado el exterior, el interior nos ha enamorado. El habitáculo del Seat León de tercera generación no es una oda a la tecnología y calidad, pero gracias a los remates en Alcantara, los asientos semibaquets con el grabado Cupra y la instrumentación digital, la atmósfera no puede ser mejor. Y es que acordaros que se trata de un coche que ronda los 30.000 euros con una buena promoción, algo impensable en la mayoría de rivales.
Arrancamos y sentimos el motor de 2.0 litros y 290 caballos de potencia. El sonido es más grave gracias a los cambios que el propietario ha completado en el sistema de escape, unos escapes que emiten poco sonido de casa. Antes de engranar la primera marcha pensamos en sus rivales: Honda Civic Type R, Ford Focus ST, Renault Mégane RS… Sin duda, una pandilla de altura.
Modo Comfort para los primeros kilómetros que rodamos con él. Se nota duro, pero no parece llegar a incomodar en un uso diario. El tacto del Seat León Cupra es sencillo, al menos en estos primeros compases, siendo un compacto deportivo domesticable. Aunque claro, esto solo era el entrante de esta apetitosa comida.
Con el modo Sport activado el fuego comenzó a coger altura. Curioso que el propietario nos contara que notaba más poder en el modo Sport que en el Cupra, el más radical de todo. Y es que, si bien es cierto que ya en el modo Sport este coche empuja con fuerza desde las 2.000 vueltas y te deja pegado al asiento estirando con valentía. Tenemos motor de sobra, una idea que confirmamos con el modo Cupra.
Y es que este coche corre, y da sensación de que corre, una sensación que no todos los compactos deportivos nos infunden. Algunos tienen un comportamiento demasiado lineal, demasiado progresivo. Una configuración que resta picardía al conjunto y no consiguen llenarte completamente el corazón. Pero, pese a todo ello, no es su punto fuerte.

Su punto fuerte es el chasis, es su cuerpo. Su conjunto de suspensiones, con un gran tarado, nos deja un coche muy dinámico. Este coche se merienda las curvas de una carretera de montaña por la tarde y al día siguiente sigue teniendo hambre para hacer lo propio con las de un circuito. Su chasis es la clave del conjunto, tanto que lo posicionan con una estrella dentro del segmento de los compactos deportivos. Una de las grandes opciones de este mercado.



