Prueba Audi TT 1.8T 20V mk1 (5) (1)

Prueba Audi TT 1.8T 20V mk1, ¡especial!

La prueba del Audi TT 1.8T 20V mk1 nos dejó muchas sensaciones, ¡y es que es un coche muy especial! No es el motor más potente, no es el Audi TT más radical, pero la unidad a la que nos subimos tiene detalles de esos que enamoran. Los años han pasado, pero sigue prácticamente como el primer día. ¡Chapó!

El Audi TT ha levantado siempre pasiones. Particularmente, no es un coche que me apasione pero reconozco que es un icono. Y lo es por muchos motivos. Allá por los años noventa la marca lo lanzó en formato prototipo. Gustó tanto que decidieron llevarlo a producción a finales de la década. Su diseño, de líneas redondeadas, marcó una época. Un coche deseado que aunque no ha sido clave para la marca en ventas siempre la ha acompañado.

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El Audi TT de primera generación ha servido de inspiración para el segmento de los deportivos. Su estética nacería en el siglo XX, y en este unidad protagonista nos damos buena cuenta de ello. La imagen es punto de partida del TT, una imagen que en nuestra unidad de prueba mantiene el estado original salvo por detalles.

Nos gusta especialmente las formas de su capó en los pasos de rueda, su línea redondeada y su terminación en la zaga con el alerón trasero. Esta filosofía ha continuado con los TT de segunda y tercera generación, y es que ¿quién podría modificar una estética que ha sido tan estudiada? También destacamos los detalles del interior en color plata, materiales que entonces comenzaban a ponerse de moda.

Prueba Audi TT 1.8T 20V mk1 (5) (1)

El primer motor que habitó las entrañas de Audi TT fue el conocidísimo 1.8T de 20 válvulas, un motor que ha alimentado a los Seat León Cupra mk1 o a los Audi S3 de primera generación. En ellos llegó a ofrecer 225 CV, en el TT también aunque en nuestra unidad nos encontramos con la versión de 180 CV. Tenemos turbo, tenemos cambio manual y tenemos tracción total. Buena combinación.

Prueba Audi TT 1.8T 20V mk1 (5) (1)

El Audi TT se ha ofrecido siempre en tracción delantera o total. Bajo su capó se ha montado, en la generación primera, el V6 3.2 del magnífico Golf R32. Esto significa que el TT ha tenido potencia, aunque no necesita demasiada para ser impulsado con fuerza. No pesa poco para su tamaño, ronda los 1.400 kg., aunque es un peso fácil de gestionar con esta motorización.

El motor 1.8T es muy popular, y lo es por sus grandes cualidades. Con 235 Nm de par en esta versión el corazón de 20V es suficiente para mover con soltura el Audi TT, pero no impresiona de primeras. Hay que acelerar a fondo, hay que hacerlo subir de vueltas para que realmente te de lo que lleva dentro. No es nada personal, es que quiere que lo conozcas profundamente.

 

A partir de las 3.500 vueltas este corazón de cuatro cilindros late con la fuerza que buscas. No te deja pegado al asiento, pero sí “corre que se las pela”. Además, gracias a la tracción total no tendrás demandas de adherencia, un sistema que sube el peso total del vehículo pero nos aporta seguridad y eficacia en curva.

El chasis del Audi TT no llega a enamorarme, aunque sea suficiente para disfrutar de una carretera de montaña. Pese a que los años han conservado bien esta unidad es cierto que no pasan en balde, y algunos ajustes mecánicos han sufrido. Pese a ello, por un módico precio podemos acceder a una unidad de primera generación con este motor, una buena manera de invertir en diversión.

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