Prueba Mercedes CLS 55 AMG

Prueba Mercedes CLS 55 AMG

El Mercedes CLS inauguró el segmento de las berlinas deportivas de cuatro y cinco puertas. Esos coches de aspecto deportivo, de elegante y esbelta silueta de coupé pero con dos puertas para acceder a las plazas traseras. De él surgieron modelos como el BMW Serie 6 Gran Coupé o Serie 4 de mismo apellido. Por no hablar del Mercedes CLA y otros nombres del segmento generalista. Del primer CLS surgió una versión deportiva, como no podía ser de otra manera. Aquí tenéis la prueba del Mercedes CLS 55 AMG.

El Mercedes CLS 55 AMG llegaba en 2005 para coronar la gama del primer CLS. Para hacerlo la marca confió en el bloque V8 de 5.5 litros con compresor, un sistema de sobrealimentación que conseguía que en 4,7 segundos acelerara de 0-100 km/h y consiguiera una velocidad máxima de 250 km/h limitada electrónicamente. El motor, con 476 CV y 700 Nm de par era poderoso, pero es que su sonido era sencillamente impresionante.

No te pierdas la prueba estática del Mercedes-AMG GT S

La unidad que tenéis en imagen llegó a nuestras manos de casualidad, ¡y bendita casualidad! Nos ocurrió algo similar con la prueba del BMW E30 Cabrio, prueba que os dejamos en este enlace y que pudimos completar gracias a que el propietario del BMW M5 E60 (también os dejamos aquí la prueba del BMW M5 E60) al que nos subimos nos tenía esa sorpresa preparada. En este caso íbamos a conocer un Seat 1430 Rally, y nos encontramos con la bestia alemana.

En color negro y acentos plata esta berlina pasa desapercibida si no fuera por sus cuatro salidas de escape. Su vestido está firmado por AMG, pero no impresiona, pasando por una unidad con motor diésel. Debemos de poner atención a sus frenos, la firma AMG del lateral y el remata de la zaga con las salidas de escape y el apellido CLS 55. Por supuesto, el sonido será clave también para detectar que estamos ante “algo gordo”.

Prueba Mercedes CLS 55 AMG

El interior nos da la misma impresión. El Mercedes CLS es, ante todo, una berlina elegante, y el habitáculo da buena cuenta de ello. Cuero claro y remates en madera completan un conjunto clásico que no da aspecto de deportivo, con sutiles firmas AMG. Las levas, por ejemplo, están escondidas y los asientos no inducen a pesar en lo que habita debajo del capó.

La mejor parte, conducirlo y sentirlo, es aquí donde está el meollo de la cuestión. El arranque es explosivo, con un estruendo de auténtico V8 con sello AMG. El sonido es bronco, grave. Toda una experiencia. Con todo ello, podrás imaginar que acelerar a fondo y notar como las ruedas traseras, las únicas con motricidad, pierden la adherencia mientras escuchas el bramido de este gran V8 es un momento que queda grabado en tus sentidos.

Pero el Mercedes CLS 55 AMG no está hecho para devorar curvas o entrar en circuito, claro que no. Su misión es acumular kilómetros y hacerlo de la manera más rápida y confortable. Su hábitat natural es la Autobahn donde se siente como pez en el agua a velocidades altas. Y, pese a que en nuestro país no es posible disfrutar esta personalidad, la experiencia que supone acelerar a fondo este V8 con compresor para encarar una entrada en vía resulta imborrable.

 

 

Redacción – Quique León @quiqueleon4

02/09/20

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *