El sistema Start/Stop está integraod ya en la mayoría de vehículos pero hace relativamente poco que se introdujo en el mercado. Pese a ello, hace varias décadas que comenzó a probarse en vehículos, llegando en los años ochenta pero no calando entre los fabricantes. ¿Sabes cuál fue el primer coche con Start/Stop? ¿Fue Volkswagen la primera? ¿Fue quizás PSA?
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La mayoría de referencias sobre el primer coche que montó el sistema Start/Stop apuntan al Volkswagen Lupo de la generación 3L con motor 1.2 TDI. Este innovador urbano contó con este sistema, y gracias a él, entre otros muchos elementos, declaraba unos consumos muy bajos, solo 3,3 l/100 km. El Volkswagen Lupo 1.2 TDI con sistema Start/Stop no caló entre los clientes, y debido a algunos problemas de fiabilidad no se mantuvo en el mercado.
Volkswagen lanzó el Lupo del que hablamos en 1999 y unos cinco años más tarde llegó PSA con el Citroën C3 equipado con esta tecnología. El sistema parecía contar con mejores prestaciones pero en el francés tampoco caló demasiado. Este coche y su novedoso sistema pasó relativamente desapercibido para el mercado y no tuvo la repercusión de la que disfrutó años después.

Pero, a pesar de ser precursores, no fueron los primeros. Para encontrar el prmero coche con sistema Start/Stop tenemos que remontarnos a 1982. Fiat estaba probando una nueva tecnología y el primero de sus modelos que la montó fue el Fiat Regata ES. De esta manera se convertiría en el primer coche en llevar un sistema Start/Stop, una revolución que contó detrás con una ardua investigación comandada por Mauro Palitto.
El sistema que inventarían se llamaría Citymatic y con él los ingenieros tuvieron que emplearse a fondo para lograr fiabilidad y un correcto funcionamiento con el motor de arranque. Gracias a diferentes ajustes, pues requirió de una nueva unidad de control electrónico, esta tecnología conseguía un 7% de ahorro de combustible.
Solo 5.000 unidades encontraron hogar. En realidad fue una especia de experimento pues la campaña publicitaria no fue demasiado intensa y muchos concesionarios no lo publicitaban. Había desconfianza entre los conductores que temían que el coche no volviera a arrancar. De ese modo esta tecnología no vería popularidad hasta años más tarde.



