Todos los que hemos podido poner a prueba el Audi RS6 Avant y comunicar nuestras sensaciones hablamos de lo mismo, utilizamos las mismas palabras. Referencia, eficacia, potencia… Y es que es la berlina deportiva de referencia, la eficacia personificada, un coche con una potencia igual o superior a la de un superdeportivo envuelta en un cuerpo de coche familiar.
Y es que para que nos pongamos en contexto y veamos las cosas con perspectiva se trata de una berlina familiar con motor V8 de 4.0 litros turboalimentado con 560 caballos de potencia. ¡En su versión Peformance llegaba a los 605 caballos de potencia! Y os hablo en pasado porque la generación C7, protagonista de nuestra prueba, ha sido renovada por el C8, una edición que vende un RS6 Avant de 600 caballos de potencia en su versión de inicio.

Con ello montarse en un coche como este es una experiencia, te gusten o no las berlinas familiares. En mi caso, no puedo decir que sea un apasionado de ellas, pero sí de la deportividad, y una aceleración de 0-100 km/h en 3,9 segundos es, como poco, algo deportivo. Un Audi R8 V10 5.2 TFSI de la generación pasada hace la prueba exactamente en el mismo tiempo, y eso que tiene más de 300 kg. de peso menos en su cuerpo.
Para probar este APARATO con mayúsculas nos fuimos de viaje hasta Valverde de Leganés, todo para poder poner a pruebas sus aptitudes tanto en carretera nacional como en el propio entorno urbano. Resulta ser un coche realmente cómodo, muy cofortable, y es que es parte de su esencia. Aunque no os despistéis, si usamos el Drive Select, los modos de conducción, y elegimos la opción Dynamic, el V8 que está colocado delante de nosotros se enfada y todo se vuelve más directo.

Pero ni aún así tienes sensación de descontrol. Su tracción total de serie, con diferencial central, gestiona la energía entre ejes. Pero es su diferencial trasero el que le brinda el carácter deportivo, con ese deslizamiento justo para hacernos sentir que vamos en un coche de aspiraciones más radicales. Y eso que no me gustaría utilizar esa palabra en la prueba del Audi RS6 Avant, porque aunque es un coche con pasión no es un deportivo.
Y es que su espacio, su gran habitabilidad, y la comodidad que nos cede, está muy presente. La suspensión puede llegar a ser dura en los modos más deportivos, pero en modo Comfort no hay sustos, ni dolores de espalda. Ni siquiera sus llantas de 21 pulgadas de bajo perfil nos lo harán pasar mal en ciudad. Bueno sí, al aparcar.

Y hablando de estética, el Audi RS6 Avant es un auténtico lobo con piel de cordero, pero gracias a algunos detalles le vemos los colmillos. Sus tomas de aire frontales, sus enormes pinzas de freno o su gran difusor trasero en medio de las dos grandes salidas de escape le delatan. Aunque poco más, con él podremos ir a recoger a los niños al colegio pasando totalmente desapercibidos.
En cuanto al interior, nos encontramos con el habitáculo de un Audi A6 C7, poco más que añadir. Si bien es cierto que contamos con emblemas RS en algunos rincones como el volante, los asientos o el selector de cambios, y que contamos igualmente con remate de piezas en acabado más deportivo. Su puesto de conducción nos sitúa en una posición retrasada, baja, introduciéndonos en una atmósfera más de deportivo.

¿Y qué precio tiene el tenerlo “casi” todo? Una buena unidad de segunda mano nos costará unos 70.000 euros, nada mal para un coche de estas características. Recuerda que un BMW M2 Competition supera esa cifra, y aunque es más divertido no puede ofrecerte ni la mitad de confort que el de los cuatro aros. Ahora bien, hay otros que preferirían tener un M2 para los domingos y un A6 TDI para el resto de los días de la semana…



